A Don Ramón le obsequian una chirimoya y la quiere trasplantar, pero los niños lo molestan mucho. La Chilindrina le propone a El Chavo jugar a los jardineros, pero su padre la sorprende haciendo travesuras; mientras El Chavo al querer ayudarlo, lo hace todo mal. Y para colmo de males, doña Florinda le da una paliza, ya que creyó que Don Ramón le estaba ensuciando su casa e hizo que le diera una cachetada a Quico, y las cosas empeoran cuando la Chilindrina poda las flores de la cortina, así poniéndose a llorar
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